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El Informe Ferrer i Guàrdia, anuario de la Laicidad en España 2011 es una investigación sobre lo que ha ocurrido en España en torno a la libertad de conciencia y la laicidad. Un análisis de sentencias, nuevas legislaciones, sondeos de opinión, datos estadísticos y noticias del ámbito local, autonómico y estatal.

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Tuesday, 17 May 2011 11:34

Necesitamos avanzar

Eran los años sesenta, cuando empecé a reivindicar la escuela pública, catalana, laica y que fomentara la coeducación. En aquellos momentos de la dictadura franquista, sólo existía la escuela religiosa (escuela "de pago") y la escuela estatal (de los que no pagaban). Por poner un ejemplo, en Vilanova i la Geltrú, la ciudad donde vivo, existían cinco escuelas religiosas, mientras que tan sólo existía una escuela estatal, la que hoy conocemos por Pompeu Fabra y que entonces llamábamos el "Grupo Escolar".

Reivindicar la escuela pública era pedir una escuela democrática para todos los niños y niñas, plural en ideas y clases sociales, sin separación por sexos, arraigada al medio y a su ciudad, y el calificativo de "laica" nos indicaba la necesidad de separar la religión, pilar fundamental de aquella sociedad, de lo que debía ser la escuela, como transmisora de contenidos y de valores.

Marta Mata, política y pedagoga, creyente, nos lo resume en estos términos: "la experiencia hecha por grupos de creyentes de devolver la catequesis a la parroquia, y caracterizar la escuela sólo para el trato de valores comunes, es una iniciativa que aclaraba y allanaba a la vez la concepción y el camino de la formación religiosa y el de la escuela pública ".

Son muchos y muchos los años, siglos, en que la educación quedó en manos de órdenes religiosos, y que competirá de distintas maneras, según los diferentes países, con la implantación y la extensión de la escuela pública.

En España, y por tanto también en Cataluña, tras los años de la dictadura en los que la religión católica utilizaba sus escuelas -y también las escuelas estatales- para hacer catequesis e imponer una sola creencia religiosa, como única y verdadera, la Iglesia fue muy rápida y hábil -al inicio de nuestra democracia- para negociar y cerrar con los gobernantes de la UCD el documento "Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede", los últimos días del año 1978 , justo antes de que entrara en vigencia la actual Constitución Española.

Uno de estos acuerdos se refiere a asuntos educativos y culturales, para que la enseñanza de la religión esté incluida en los planes de estudio de las enseñanzas obligatorias, tanto en centros públicos como privados, y que en los niveles educativos superiores se pueda sustituir la asignatura de religión por la de ética y moral.

Este acuerdo desarrollado primero por órdenes ministeriales y después por leyes como la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE), la Ley Orgánica de la Calidad de la Educación (LOCE) y la actual Ley Orgánica de la Educación (LOE) y sus decretos y órdenes correspondientes, pone en entredicho la propia Constitución, ya que los artículos 16 y 27 obligan a la cooperación del Estado con las diversas opciones religiosas y a garantizar a los padres que puedan elegir la formación religiosa y moral que prefieren para sus hijos e hijas. Lo que dice la Constitución es muy distinto de la interpretación de los acuerdos por parte de los representantes de la Santa Sede que, además de contemplar la religión católica en los planes de estudio, creen que se debe garantizar el derecho a recibirla, por lo que el Gobierno debe contratar y pagar a los profesores de religión.

De entonces hasta ahora, muchas son las cuestiones que han cambiado el panorama político y personal de nuestra sociedad, como por ejemplo, la Ley Orgánica reguladora del Derecho a la Educación (LODE), que en 1985, reguló el régimen de conciertos para materializar con dinero público que los centros privados concertados pudieran garantizar -con los públicos- el derecho a la educación gratuita, de acuerdo con el artículo 27.9 de la Constitución, estableciendo los requisitos que debían reunir estos centros.

En el conjunto de escuelas privadas que pasaron a ser concertadas había un buen paquete de escuelas de titularidad religiosa, ya que reunían los requisitos que se pedían, y que de entonces hasta ahora se agrupan para no perder su ideario religioso y poder incluso incrementar los recursos económicos que reciben con los conciertos. El concierto no es una externalización de un servicio público, ya que está contemplado en una ley, pero el cumplimiento o no del mismo, la laxitud de la gestión de algunas administraciones respecto a estas escuelas, es un privilegio o una competencia desleal y desigual hacia la escuela pública.
    
También ha cambiado, y mucho, nuestra población y sus creencias religiosas. Algunos porque cuestionan el dogma, otros porque aspiran a un estado laico, otros porque provienen de otras culturas y religiones y... podríamos ir añadiendo particularidades diversas.

Hoy, España y Cataluña, tienen una riqueza y una pluralidad de opciones culturales y religiosas que en una democracia integradora y respetuosa nos reclama profundizar en nuestra opción de Estado llamado entonces "aconfesional" y no "laico" por las connotaciones negativas que la historia reciente comportaba y que alguna sentencia del Tribunal Constitucional ha declarado como "laicidad positiva".

Estos últimos días, con las revueltas del mundo árabe y su futuro, oímos y leemos reflexiones sobre la importancia de un consenso en torno a la laicidad constitucional que impida la interferencia de las autoridades religiosas en el proceso legislativo, y una no puede menos que recordar nuestra transición y la prioridad de una religión con el acuerdo, antes mencionado, sobre el cual aún no hemos podido clarificar su constitucionalidad y que le permite disfrutar de privilegios respecto a otras opciones.

Nuestra democracia ha avanzado mucho y mucho en campos diversos pero en materia de la laicidad del Estado nos queda todavía mucho camino por hacer. Quiero renovar, desde este artículo, el compromiso de los laicos en la defensa de la libertad de conciencia, de la libertad religiosa y de la neutralidad del Estado para garantizar la escuela pública laica.

 

M. Assumpta Baig i Torras

Publicado en el Informe Ferrer i Guàrdia: Anuario de la Laicidad en España 2011.
Barcelona: Fundación Ferrer i Guàrdia, 2011.

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Tuesday, 17 May 2011 09:07

La laicidad llevada a los institutos

Beatriz Maín, describe un proyecto impulsado por la Asociación de Casals de Joves de Catalunya, que pretendía abrir el debate sobre la laicidad en los institutos de educación secundaria, pero que contó con numerosas resistencias por parte de los equipos directivos de los centros. "En las entrevistas confirmamos que era un tema controvertido y que no se había tratado abiertamente en ningún claustro".

Según explica Maín, a lo largo de toda la campaña la ausencia de posicionamiento por parte de los agentes educativos fue evidente y este hecho revela aún más la necesidad de abrir el debate. "Si hay posicionamiento frente a temas como el sexismo o la segregación racial, ¿qué ocurre con la laicidad?", se pregunta la autora.

7. La laicidad llevada a los institutos. Oportunidades y resistencias derivadas de unaexperiencia práctica. Beatriz Maín i Olmeda. Associació de Casals de Joves de Catalunya.

en: Jóvenes y Laicidad. Revista de Estudios de Juventud Nº 91. INJUVE: Diciembre 2010. Coordinador: Jesús Sanz Moral, Fundació Ferrer i Guàrdia.

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Tuesday, 17 May 2011 09:01

El objetivo de una educación laica

Pedro Mª Uruñela Nájera, de la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular, asegura que "gran parte de la objeción a la nueva Educación para la Ciudadanía proviene de su carácter laico y ha sido propuesta desde sectores religiosos que temen perder su capacidad de control e influencia social".

En su opinión, en la sociedad actual, definida como sociedad del conocimiento, donde la pluralidad y heterogeneidad son características clave, la función de la escuela no puede limitarse a la transmisión de conocimientos. "Debe promover nuevas enseñanzas y, entre ellos, el aprendizaje de la convivencia y de la ciudadanía, la socialización en la ética cívica que hace posible la convivencia en la pluralidad. Este trabajo de la ciudadanía, la educación para la ciudadanía y el desarrollo de la ética cívica, sólo es posible plantearlo desde la laicidad".

6. El objetivo de una educación laica. Pedro Mª Uruñuela Nájera. Liga Española de la Educación y la Cultura Popular.

en: Jóvenes y Laicidad. Revista de Estudios de Juventud Nº 91. INJUVE: Diciembre 2010. Coordinador: Jesús Sanz Moral, Fundació Ferrer i Guàrdia.

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