ideas clave del Informe Ferrer i Guàrdia. Anuario de la Laicidad 2011
El Informe Ferrer i Guàrdia, anuario de la Laicidad en España 2011 es una investigación sobre lo que ha ocurrido en España en torno a la libertad de conciencia y la laicidad. Un análisis de sentencias, nuevas legislaciones, sondeos de opinión, datos estadísticos y noticias del ámbito local, autonómico y estatal.
Género, laicidad y orientación sexual, indicadores de progreso o retroceso
Las últimas cifras sobre problemas asociados a la sexualidad ofrecen cantidades preocupantes.
Según el reciente estudio Niños y familias en Barcelona (20 Minutos, 02/28/2011), el 9% de los jóvenes no usan condón o utilizan la "marcha atrás". Además, entre 1995 y 2007, se ha triplicado el número de chicas que deciden abortar a causa de un embarazo no deseado. Así pues, la tasa de embarazo en la franja de 14 a 17 años en Barcelona era del 3,9 por mil en 1995 y en 2007 llega al 11,1. Otro informe, el del Observatorio de la Igualdad en América Latina y Caribe, al comparar aquel continente con el Estado español, aún da cifras más elevadas de nuestra juventud: del 9,6 por mil en 2001 al 13,3 en 2007 (Público, 15/03/2011). Desastroso.
El aumento constante de infecciones del VIH-Sida queda enmascarado por el descenso de casos de sida como enfermedad desarrollada, gracias a las nuevas medicaciones. La información debería darse al revés, destacar el aumento de infecciones y felicitarse por el descenso de enfermos o defunciones. La sensación es que no pasa nada. Resta gravedad a la infección.
Entre los más afectados está la juventud en general y la juventud gay en particular. Al mismo tiempo es muy difícil aparecer en público como seropositivo de este virus, porque conlleva un gran estigma social.
Las campañas actuales contra el VIH-Sida, no sólo recomiendan el uso del preservativo, es igualmente importante hacerse el test anualmente y conocer el estado de cada uno. Así se vigila antes la salud personal y se rompen cadenas de infección. A veces el amor es ciego y en el seno de la pareja se olvida la prevención. Después puede venir una separación o divorcio, y vuelta a empezar. Desgraciadamente todavía hay mucha gente "sero-no-lo-se". En Cataluña se estima que 33.000 personas son seropositivas del VIH-Sida, pero la mayoría no lo sabe. En 1998 fue la primera causa de muerte entre jóvenes de 20 a 39 años. De 2001 a 2009 se declararon 5.569 casos de enfermos de Sida, 10 por cada 100.000 habitantes. De los 560 del año 2009, un 58% tenía entre 25 y 39 años (77,8% hombres y 22,2% mujeres).
El Consejo de la Juventud de Cataluña informa que de 1.379 jóvenes afectados de Sida en 2007, pasamos a 1.632 en 2010. Crece pues, el número de afectados por la enfermedad y más el de seropositivos probables. Pero el estigma pesa mucho, nadie habla, todo persona enferma y toda persona seropositiva no dice nada. Por orden de afectados por la pandemia encontramos un porcentaje de hombres que tienen sexo con hombres casi similar o ligeramente superior al de relaciones heterosexuales y luego un tercio de personas que toman drogas por vía intravenosa.
No ha pasado así con el cáncer, antes llamado un "mal feo". Se han popularizado las exploraciones de mamas entre mujeres, pero menos entre hombres en lo que se refiere al cáncer de próstata, sólo hace falta la simple análisis del PSA. Primero, sin embargo, algunas famosas afectadas no se escondieron.
Factores determinantes
Todos los datos anteriores indican un gran fracaso de la educación sexual, sea en casa o en la escuela.
El primer factor condicionante es la invisibilidad de todos estos problemas. Las familias esconden suicidios, embarazos en adolescentes y abortos. Nadie sabe nada de puertas afuera. Es la misma clandestinidad de las personas seropositivas o enfermas por causa del VIH-Sida. No salen a la luz pública. Lo que no es conocido, no existe.
Incomunicación intergeneracional y falta de memoria histórica.
Quizá son las mujeres las más dispuestas a informar a las hijas sobre el uso de los anticonceptivos, porque ellas ya los usan.
Pero en general, la familia se escapa de tratar estos temas, creen que a ellos nunca les tocará una hija preñada o un hijo con sida o gay / lesbiana / transexual. Piensan que entre jóvenes ya se lo explican. La televisión hace el resto: imbuye de los valores del consumo inmediato, es decir, del placer con prisas y sin ningún sentido de responsabilidad. Si no es ahora mismo, nos frustramos. Finalmente no sólo hay una gran incomunicación entre generaciones, también falta memoria histórica. Nadie explica cómo y por qué empezaron los anticonceptivos, ni la aparición de la pandemia del VIH-Sida. El peso siempre del presente inmediato borra todo interés hacia el pasado y horroriza el futuro.
La educación no puede cargar con la responsabilidad de toda esta problemática, ni menos la confesional, que normalmente se lava las manos. La asignatura de Educación para la Ciudadanía debería ser un espacio en el que hablar y aprender sobre afectividad y sexualidad, conocimiento de los sentimientos personales, experiencia de la vida emocional y comprensión de la diversidad sexual existente. Ya lo reclamaba Manuel Vázquez Montalbán. Pero se imponen los mitos y tópicos, de la caricatura del amor ideal y de modelos de hombre y mujer todavía bastante machistas. El bullyng homofóbico está aún muy presente en los institutos. Odio los concursos norteamericanos de niñas disfrazadas de Barbies sexys. Les secuestran la infancia y las acostumbran a ser objetos de lucir.
En este aspecto triunfó en nuestro aquella menor, Melody, cantando "Antes muerta que sencilla". Lamentable ejemplo para los niños.
Por una "Educación segura"
Los valores actuales del sexismo, machismo y heterosexismo, provienen del judeocristianismo, colonizado por los estoicos al final del imperio romano. Están fuertemente arraigados en el inconsciente colectivo, no sólo de los creyentes y no practicantes, también de los agnósticos y en la mayoría de medios de comunicación. En Italia el diario Il Giornale (propiedad de Berlusconi) acaba de negar la publicación de un anuncio de IKEA que decía "Estamos abiertos a todo tipo de familias", donde aparece de espaldas una pareja gay.
Visto el análisis de la situación y las cifras, el diagnóstico en Cataluña es bastante negativo, pero como he repetido, invisible. Ni la opinión pública, ni las familias no conocen todo el cuadro y las cifras que acabo de listar. Si además consideramos el gran peso de la educación confesional, subvencionada por el Estado y con poder de selección del profesorado, evidentemente los valores conservadores mantienen mucho peso, así como sus desastrosos, pero secretos, efectos.
El feminismo, el movimiento homosexual y transexual, la visibilidad de familias diversas y el debate sobre la adopción por parte de parejas del mismo sexo contribuyeron a romper esquemas reaccionarios. Salidas del armario de famosos, como el caso reciente de Ricky Martin, son necesarias. Es importante que gente conocida dé ejemplo.
La reflexión que pongo sobre la mesa es trabajar por una "educación segura". Este concepto huye de la reivindicación institucional y clásica de la educación sexual nacida el año 68. Antes se trataba de liberar la represión sexual. Ahora hay que hacer prevención en diferentes frentes. Esta propuesta parte de abajo, de crear tal estado de opinión de las AMPA que, incluso, ellas mismas reclamen al profesorado esta formación que evite tantos problemas que parecen inexistentes. Hace falta una estrategia para informar y llegar a los claustros de los docentes y a las familias con todos estos datos. Es interesante comparar con otros países -como la laica Holanda y la católica Irlanda- donde los programas educativos sobre sexualidad y afectividad han dado buenos resultados. En ambos casos la clave ha sido la prevención: el bajo número de embarazos en jóvenes adolescentes es la demostración palpable de que ha funcionado.
El gran obstáculo en nuestra casa es el peso de la jerarquía católica en el único país de la UE que la subvenciona directa e indirectamente (IRPF). Las dificultades de alcanzar un verdadero Estado laico son las mismas que para desarrollar esta "educación segura". Los profesores no se atreven a ir más allá en clase. Campañas pro preservativo como el "Póntelo, pónselo" del Ministerio de Asuntos Sociales de los años 90, así como el derecho de matrimonio homosexual en 2005, han sido contestadas en la calle por el catolicismo oficial, lo nunca visto en el resto del continente.
Por tanto, los indicadores de la situación son negativos. La solución pasa por difundir cifras escondidas y hacer visible la problemática real. Sensibilizar o seguir sumando abortos en adolescentes y casos de VIH-Sida entre jóvenes. Doble moral o educación segura.
Jordi Petit
Presidente de honor de la Coordinadora Gay-Lesbiana de Cataluña.
Cruz de Sant Jordi 2008.
Publicado en el Informe Ferrer i Guàrdia: Anuario de la Laicidad en España 2011.
Barcelona: Fundación Ferrer i Guàrdia, 2011.